Elena y Vadim

Una historia de amor que empezó en dos asientos contiguos de un avión
De un encuentro casual y una primera cita a una boda, el nacimiento de un hijo y una historia familiar de muchos años.
A veces los encuentros más importantes ocurren por pura casualidad. Cuando Elena y Vadim se conocieron, Elena tenía 45 años y Vadim, 50. Cada uno tenía ya su propia historia: matrimonio, divorcio, hijos, una carrera consolidada y una vida adulta asentada.
Ambos ocupaban puestos directivos y un día simplemente coincidieron en el mismo vuelo. Sus asientos en clase business estaban juntos.
Empezaron a hablar. Muy pronto descubrieron que dos completos desconocidos tenían muchísimo en común. Los temas se sucedían, ninguno quería que la conversación terminara y la sensación de encuentro casual fue desapareciendo. Más tarde, Vadim nos contó que sintió esa conexión especial casi de inmediato. Según él, se enamoraron a primera vista.
La primera cita tenía que ser especial
De vuelta en casa, Vadim empezó a pensar en su primera cita de verdad. Buscó restaurantes y lugares originales, valoró distintas opciones, pero cada vez se daba cuenta de que nada encajaba. No quería simplemente reservar una buena mesa.
Después de un encuentro tan inusual, la primera cita también debía ser un acontecimiento: una noche que Elena recordara toda la vida. Con esa petición contactó Vadim por primera vez con Romantic Life.
El reto era a la vez sencillo y complicado: crear una primera cita imposible de confundir con ninguna otra.

La primera cita, en un auténtico castillo
Propusimos olvidarnos del restaurante clásico y organizar para Elena y Vadim una cita privada en un castillo de cuento. Elena no sabía lo que le esperaba. Preparamos el espacio, el ambiente y la música, y diseñamos el guion de la velada para que su momento culminante fuera la declaración de Vadim.
Un castillo de cuento
Música en directo
Letras de fuego
Declaración de amor
En un momento dado, al ritmo de la música, se encendieron unas letras de fuego con una declaración de amor. Fue allí, en su primera cita, donde Vadim le habló a Elena abiertamente de sus sentimientos por primera vez. Y Elena le correspondió.
Podría parecer que nuestro trabajo había terminado. Pero en realidad la historia no hacía más que empezar.

Cuando las sorpresas se convirtieron en su tradición
Después de la primera cita, Elena guardó en secreto el contacto de Romantic Life. Ahora era ella quien quería sorprenderle. Así, poco a poco, la pareja creó su propia tradición: de vez en cuando, organizarse el uno al otro citas totalmente inesperadas.
Y las sorpresas funcionaban en ambas direcciones. Un día nos escribía Vadim para pedirnos algo para Elena. La siguiente vez era Elena quien contactaba con nosotros sin que Vadim sospechara nada. Y cada vez queríamos idear algo nuevo.
A lo largo de su relación, les hemos creado citas y experiencias:
- en yates;
- durante paseos en helicóptero;
- en bodegas;
- en terrazas panorámicas;
- durante sus viajes;
- en lugares privados insólitos.
Cambiaban los lugares y los guiones, pero se mantenía una idea: no dejar nunca de sorprender a la persona que amas.
Y un día nos escribieron: «Hemos decidido casarnos»
Con el tiempo, Elena y Vadim volvieron a contactar con Romantic Life. Pero esta vez no se trataba de otra cita más. Habían decidido casarse.
Y fue especialmente bonito pensar que un día Vadim vino a pedirnos ideas para su primera cita y que ahora esa misma pareja nos confiaba la organización de su boda.
Para el día de la boda diseñamos un guion complejo con varios espacios. La celebración comenzó en un yate. Allí tuvo lugar el welcome de los invitados y empezó la primera parte de la historia de la boda.
Tras el paseo, los invitados se dirigieron a una torre histórica, alquilada en exclusiva para continuar la celebración. Así, en lugar de una boda clásica en un solo lugar, resultó todo un día de viaje: con agua, vistas preciosas, cambios de escenario y su propia narrativa.


De citas románticas a celebraciones familiares
Pero la boda tampoco fue el último capítulo. Cuando Elena tenía 48 años, nació su hijo en común.
Y junto con su vida, poco a poco fueron cambiando los eventos que organizábamos para ellos. Primero fueron citas y sorpresas románticas. Después, la boda. Y con el tiempo se sumaron fiestas infantiles, celebraciones familiares y viajes.
Elena y Vadim siguen confiando en Romantic Life hasta hoy. Y para nosotros, quizá sea una de las partes más valiosas de esta historia.
Una historia. Muchos años. Decenas de recuerdos.
A menudo conocemos a un cliente cuando necesita organizar una sola noche especial. Pero a veces esa noche se convierte en el comienzo de un camino muy largo.
Para nosotros, la historia de Elena y Vadim empezó con una petición: «Ayúdenme a idear una primera cita original».
Entonces aún no sabíamos que vendrían una declaración de amor, decenas de sorpresas mutuas, yates, helicópteros, bodegas, viajes, una boda, el nacimiento de un hijo y celebraciones muy distintas: las familiares.
Han pasado los años. Han cambiado los eventos que organizamos para ellos. Pero no ha cambiado lo esencial: sus ganas de seguir sorprendiéndose el uno al otro.
Por eso esta historia es especial para Romantic Life. Porque para nosotros el romanticismo no es un decorado para una noche. Son los recuerdos con los que, poco a poco, se construye la historia de dos personas.
Creemos vuestra historia
Quizá ahora solo busquéis una idea para una primera cita. O tal vez un lugar para una pedida de mano, un aniversario o un viaje especial. No sabemos cómo será el próximo capítulo de vuestra historia. Pero podemos ayudaros a convertirlo en uno que queráis recordar durante años.