Historia de amor

Tyler y Miguel
Llegaron a Barcelona por motivos diferentes. Y se encontraron el uno al otro. Tyler vino de Estados Unidos para aprender español, y Miguel, de Brasil, para trabajar como arquitecto. Un día, cada uno por su cuenta, entraron a comer en un restaurante, y ese encuentro fortuito cambió los planes de ambos. Tyler le preparó a Miguel su primera gran sorpresa romántica nada más llegar a Barcelona. Y ahora, esta historia se dispone a escribir su siguiente capítulo.

Elena y Vadim
Se encontraron por casualidad sentados en asientos contiguos en el avión y, según cuenta Vadim, se enamoraron a primera vista. Organizamos su primera cita en un castillo de cuento de hadas; por entonces, nadie sabía aún que sería el comienzo de una historia que duraría muchos años. Citas en yates, helicópteros y bodegas, la boda, el nacimiento de su hijo… y los eventos que seguimos organizando para su familia hasta el día de hoy.

Alexei y Victoria
«Tienes quince minutos para sorprenderme» Así fue precisamente como comenzó nuestro primer encuentro con Alexei. Pero, en lugar de una presentación de quince minutos, acabó siendo una conversación de dos horas sobre la mujer a la que él llamaba su reina. Su insólita historia de amor nos llevó a una primera cita en un castillo y, después, a años de nuevas citas y celebraciones ya para toda la familia.

Radiy y Olga
24 horas para lo imposible Todo empezó con una llamada confidencial y una tarea casi imposible: organizar en 24 horas una cita privada en un castillo alquilado en exclusiva, con llegada en helicóptero y una declaración de amor apasionada. Y una semana después, una sola noche se convirtió en todo un viaje: cinco días, hasta tres nuevas experiencias al día, una villa privada, un chef personal y lugares reservados en exclusiva para la pareja.

Román y Anastasia
Una cita a la que la chica no acudió al principio Román quería hacer las paces con su amada y organizó una cita que, sin duda, sería imposible de olvidar: un auténtico ring de boxeo en la azotea, flores, cena, música en directo, un carruaje tirado por caballos y… un mapache enorme. Pero, de camino, la pareja se peleó y Anastasia se bajó del carruaje. Roman llegó solo a la azotea que había preparado, donde ya le esperaba en la mesa ese mismo mapache. Parecía que la velada se había echado a perder. Pero esta historia tuvo un final completamente diferente.